La autoestima es la valoración que nos damos nosotros mismos, es nuestra manera de vivirnos y sentirnos. La opinión que tenemos de nosotros mismos influye mucho en nuestra vida y determina las respuestas del entorno externo.
Cuando tenemos una buena autoestima, nos sentimos bien, sentimos tener el control de nuestra vida, nos adecuamos de manera flexible a las situaciones, incluso a las más complejas, y empleamos mayormente nuestros recursos. La autoestima es algo que es posible mejorar y aumentar incluso con la ayuda de algunos ejercicios y de un psicólogo.
Falta de autoestima y autoestima excesiva
Cuando nos juzgamos negativamente (falta de autoestima), sentimos una sensación de malestar y de sufrimiento. Para evitar ulteriores sensaciones desagradables corremos menos riesgos sociales o profesionales, evitamos las relaciones con los demás, limitamos nuestras habilidades, nos cortamos a la hora de expresar nuestros sentimientos y necesidades, levantamos barreras defensivas. De hecho, muchas personas suelen concentrarse en las cosas negativas, en los errores o en los fracasos en vez que en los éxitos, descuidando los aspectos positivos de las situaciones y de las proprias acciones. Por otro lado, incluso una autoestima excesiva puede resultar disfuncional. De hecho, el individuo «ostentoso» nunca es libre porque, en realidad, depende de la admiración de los demás y porque su autoestima puede estar relacionada con cualidades y prestaciones que, de repente, pueden desaparecer. La autoestima influye en la conciencia de poder alcanzar los objetivos, influye en el humor, las relaciones y los afectos y, en general, influye en el éxito de nuestra vida y en nuestras decisiones personales.
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