Entrenamiento autógeno

¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Funciona?

Enfoques psicológicos y terapéuticos
Entrenamiento autógeno

¿Qué es el entrenamiento autógeno?

El Entrenamiento Autógeno es una técnica de relajación psicofisiológica, experimentada por el neurólogo y psiquiatra berlinés J.H. Schultz, que la definió como "un método de auto-distensión por concentración psíquica" útil para conseguir la producción de modificaciones a nivel fisiológico y psíquico en quien la practica.

La eficacia del entrenamiento autógeno fue demostrada por muchas investigaciones científicas realizadas a partir de la época de su ideación. A través del entrenamiento constante, permite recuperar la habilidad natural de relajarse, que suele ser perjudicada por ritmos frenéticos y estresantes y ayuda a mejorar el contacto con nuestro propio cuerpo para obtener un bienestar psicofísico mayor. Además, dicho estado de conciencia se genera por sí mismo.

Los ejercicios del entrenamiento autógeno para alcanzar la calma

El esquema secuencial contemplado por el entrenamiento autógeno está formado por seis ejercicios, de los que los primeros dos son básicos, mientras que los otros cuatro son complementarios:

  • Ejercicio de la pesadez (produce la relajación de los músculos)
  • Ejercicio del calor (conlleva una relajación y, por consiguiente, una vasodilatación de los vasos sanguíneos)
  • Ejercicio de la pulsación (permite una mejoría de la función cardiovascular)
  • Ejercicio respiratorio (produce una mejoría de la función respiratoria)
  • Ejercicio del plexo solar (produce un aumento del flujo sanguíneo en los órganos internos)
  • Ejercicio de la frente fresca (permite una ligera vasoconstricción en la región encefálica).


A ellos se pueden agregar ejercicios suplementarios (cara, ojos, hombro-nuca), los ejercicios precursores y las formulaciones de propósitos.

¿Para qué sirve el entrenamiento autógeno?

El objetivo del entrenamiento autógeno es experimentar estados de relajación cada vez más profundos, para que sea posible sentirse aliviados de las tensiones cotidianas y para que se pueda restablecer y mantener el equilibrio de los procesos y de los estados fisiológicos y psicológicos, cada vez que el organismo percibe señales de sobre-activación como: sensación subjetiva de ansiedad, tensión y rigidez muscular, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, cansancio precoz, control escaso de las reacciones emotivas, dificultad de concentración/distracción, pensamiento negativo fijo.

Dicho objetivo se alcanzará a través de un enfoque que incluye tanto el nivel corporal (canales sensoriales, sistema muscular, sistema cardiocirculatorio, sistema respiratorio), como el mental (procesos imaginativos).

Los beneficios del entrenamiento autógeno

Los efectos directos del entrenamiento autógeno en el individuo pueden sintetizarse de esta manera: útil en caso de trastorno del sueño y en los trastornos psicovegetativos en general (dificultades de digestión, taquicardia, dificultades respiratorias debidas a la ansiedad etc...), rápida recuperación de energías, autoinducción a la calma, autoregolación de funciones corporales involuntarias (aparato cardiocirculatorio, respiratorio, visceral), mejoría de la capacidad de concentración y de las prestaciones mnemónicas, reducción de la percepción del dolor (a través del cambio de la vivencia dolorosa), autodeterminación por medio de propósitos que permiten superar dificultades específicas, introspección y autocontrol a través de la escucha del cuerpo.

Es posible aprender el entrenamiento autógeno a través de un camino individual o de grupo.

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